A veces, el principal obstáculo a superar en situaciones complicadas se encuentra en nosotros mismos y nuestra percepción del problema. Tenemos la tendencia a empujar e insistir en la búsqueda de una solución en lugares en los que estas soluciones no existen.
Gracia a nuestro libre albedrio, sin embargo, podemos elegir seguir enfocándonos en lo que no es posible cambiar o echar una mirada a lo que sí.
¿De verdad tienes la seguridad de que el problema está en que no ganas lo suficiente?... ¿o, tal vez, cada vez que recibes un aumento decides gastar más en cosas que antes no necesitabas?
¿De verdad los medicamentos no te hacen sentir mejor?... ¿o esa sensación de malestar que te agobia es más efecto de tus emociones, rebeldes ante el tipo de medicación recetada?
En muchas ocasiones basta un cambio en nuestra manera de ver las cosas para lograr un cambio inmediato en nuestra situación. Es que, cuando elegimos cambiar, estamos tomamos el control de nuestra propia historia. Elegimos la forma en que queremos vivir, a pesar de las circunstancias.
Solo tres pasos pueden ayudarte a comenzar a tomar el control:
Acepta la situación. Esto no significa que estemos de acuerdo con ella, sino que aceptamos que está allí y es inamovible de acuerdo a nuestro contexto actual.
Enfócate en lo que sí puedes cambiar. Pensamientos, emociones y actitudes son parte del arsenal que podemos poner bajo control y provocar cambios en nuestra perspectiva.
Aprender y crecer. Toda adversidad es una oportunidad para el aprendizaje y crecimiento. Aprender los errores permitirá desarrollar habilidades nuevas y consolidar nuestra resiliencia.
Recuerda, ante situaciones aparentemente insuperables, trata de buscar en tu interior el pequeño o gran cambio que te permita tomar nuevamente el control de tu situación. A lo mejor el resultado no es exactamente el que esperabas pero te aseguro que será el que se mejor garantice el alineamiento de tus deseos y los engranajes del universo.

Comentarios
Publicar un comentario